Lavarse los dientes a diario y siguiendo las pautas recomendadas, es la mejor manera de mantener tus dientes sanos, evitar la caries y otras enfermedades. Pero muchos niños y adultos no lo hacen correctamente. Por ello es conveniente repasar los errores más comunes que hacen que nuestro cepillado no sea efectivo.

1) Mantienes el mismo cepillo demasiado tiempo.

Los cepillos son solo efectivos con sus cerdas en buen estado. La mayoría de cepillos están diseñados para durar entre 3 y 6 meses. Si tu cepillo no tiene las cerdas rectas, o le faltan algunas. Si el color está apagado es el momento de sustituirlo. Si tienes una marca que te va bien puedes comprar varios cepillos iguales, de ese modo al ver el nuevo verás claramente si está deteriorado con respecto al nuevo.

2) No te cepillas el tiempo suficiente

Con el ritmo de vida que llevamos es fácil ir acortando el tiempo de cepillado, pasando por ello de modo rápido y sin esmerarnos en hacerlo bien. Lo ideal es dedicar 3 minutos al cepillado de los dientes. También introducir la seda dental en la rutina de limpieza es muy importante. Ellos nos permite llegar las zonas inaccesibles para el cepillo.

3) Ignoras las encías

Las bacterias y la placa pueden desarrollarse a lo largo de la línea de la encía. Si sólo te cepillas los dientes, no estás realizando una higiene oral completa. Cuando te cepillas los dientes, recuerda inclinar el cepillo de dientes en un ángulo de 45 grados a lo largo de las encías y cepillarlos. Esto ayuda a eliminar las partículas de alimentos y la placa de un poco más abajo de la línea de las encías.

4) Te cepillas demasiado fuerte

Cepillarse con demasiada fuerza puede provocar daños en las encías, tanto si ha comprado un cepillo de dientes con cerdas suaves, medias o firmes. Cuando te cepillas los dientes, recuerda que debes ejercer una presión ligera y centrarte en llegar a todas las superficies de los dientes, incluida la parte posterior de los mismos. Esto dará como resultado una boca más limpia y saludable.

5) No realizas una buena técnica de cepillado

Algunas personas tienen dificultades para inclinar el cepillo de dientes y realizar movimientos diversos y con buena técnica. Estas personas pueden considerar la posibilidad de adquirir un cepillo eléctrico. Los cepillos eléctricos giran y hacen vibrar las cerdas, de modo que lo único de lo que debes preocuparte es conseguir el ángulo correcto del cepillo.

Los dolores vinculados a la articulación temporomandibular suelen ser transitorios y pueden combatirse con atención autoadministrada o tratamientos no quirúrgicos. Leer más

Dudas sobre las carillas dentales

Ya sea para lograr una mejora estética o simplemente quiera tratar un diente específico, las carillas ofrecen una solución versátil y a largo plazo para una gran cantidad de problemas dentales.

Las carillas son láminas extremadamente delgadas hechas de cerámica del color del diente que se adhieren a la superficie de los dientes. Debido a que las carillas son permanentes, es comprensible por qué los pacientes pueden tener grandes dudas antes de someterse a este tratamiento. En esta entrada queremos aclarar algunos conceptos erróneos para ayudarte a tomar una decisión más informada sobre las carillas dentales. Recuerda que lo mejor es contactar con tu clínica de confianza y resolver todas y cada una de tus dudas.

¿Las carillas sólo sirven para fines estéticos?

Muchas personas asocian las carillas con brillantes y relucientes sonrisas. Sin embargo, eso no es todo lo que te pueden ofrecer. Son recomendables también si tus dientes están rotos, astillados, desalineados o dañados por el bruxismo (rechinamiento de los dientes), las carillas no sólo pueden arreglar estos problemas, sino también evitan que vuelvan a ocurrir.

¿El procedimiento es doloroso?

La colocación de carillas no es para nada doloroso, puede realizarse con un anestésico local antes del procedimiento de colocación de la carilla. Este anestésico local es suficiente para no sentir molestias o dolor mientras se colocan las carillas.

¿Es posible que el color no sea exacto al de mis dientes y se note?

El color de las carillas se personaliza para cada paciente. El dentista que realice este tratamiento se asegura de que se vean como parte de su sonrisa natural. El material utilizado para hacer las carillas refleja la luz de la misma manera que lo haría un diente natural, haciendo una transición visual perfecta entre las carillas y sus otros dientes.

¿Las carillas requieren más o menos cuidados que los dientes normales?

Algunas personas creen que una vez que tienen carillas, ya no es necesario cepillarse, usar hilo dental o ir a las citas regulares de higiene dental. Cepillarse y usar hilo dental como de costumbre asegurará que sus carillas se mantengan limpias y libres de restos de comida que podrían causar decoloración de los dientes naturales. Además, las visitas regulares al dentista asegurarán que sus dientes naturales se mantengan del mismo color que sus carillas con el paso del tiempo.

¿Se liman los dientes de modo que es un daño irreversible?

Aunque algunos dientes pueden necesitar ser retocados antes del procedimiento, el desgaste es mínimo. Su dentista querrá asegurarse de que sus dientes sean lo más fuertes posible antes de colocarse las carillas, por lo que limitarán la remodelación y las alteraciones del esmalte.

¿Qué son las microcarillas?

En casos determinados no es necesario tallar los dientes en absoluto, y podemos colocar unas láminas aún más finas llamadas microcarillas con espesores de décimas de milímetro. Este tratamiento si podría ser reversible.

La colocación de las carillas no debería ser un proceso que asuste. Su dentista le explicará todo el proceso antes de hacer este tratamiento y esté seguro de solo se lo recomendará si es adecuado para usted.

 

 

La hipersensibilidad dental, el oscurecimiento de algún diente o sufrir dolor al masticar suelen ser síntomas que implican la necesidad de hacer una endodoncia para poner fin a las molestias.

Aunque el esmalte que envuelve a los dientes es la parte más dura del cuerpo, dentro de estos también existen tejidos blandos. Es el caso de la pulpa, la cual contiene los vasos sanguíneos y los nervios, ocupando desde la corona hasta la raíz. Al ser la parte más sensible del diente, cualquier molestia que le afecte producirá en el paciente un dolor a veces insoportable.

Es el momento entonces de realizar una endodoncia. El nervio del diente está dañado por una infección, un golpe o un desgaste de la pieza dental. Lo más habitual es la infección generada por una caries. Mediante la endodoncia es posible lo que popularmente se conoce como matar el nervio, logrando así desvitalizarlo. Gracias a ello no hace falta realizar ninguna extracción.

Y es que, tras un tratamiento con antibióticos, se quita la parte dañada de la pulpa y a continuación se restaura la pieza dental. El objetivo es mantener la pieza dental, siempre que tal situación sea posible. Existen casos en los que al que no realizarse una endodoncia, la infección de la pulpa puede extenderse a los tejidos de alrededor y formar un absceso. Si esta situación tiene lugar, es posible que deriven en graves consecuencias como: pérdida del diente, osteomelitis, propagación de la infección a la sangre o, en casos extremos, cuando esta infección de la sangre llega a ciertas zonas del organismo puede generar patologías mortales.

 

Síntomas que avisan de la necesidad de una endodoncia

  • Molestias a la hora de masticar.
  • Decoloración del diente, el cual oscurece su tono.
  • Hipersensibilidad dental.
  • Aparece un flemón o fístula en la boca.

 

¿Cuándo debe practicarse una endodoncia?

Como indicamos al principio, son tres los motivos que dan lugar a la necesidad de realizar una endodoncia. El diente tiene sufre una infección; está desgastado o erosionado; ha recibido un golpe importante. Lo más habitual es que las endodoncias estén generadas por caries que afectan al nervio del diente.

En los casos en donde la pulpa sufre una infección y se inflama puede llegar incluso a necrosarse. Situación que obliga a realizar la endodoncia para salvar la pieza dental. Es fundamental acudir con rapidez al dentista si empezamos a sufrir dolores de dientes o muelas para sí poder hacerle frente al problema con eficacia.

Consejos para prevenir una endodoncia

  • Cepillado de los dientes una vez que finalizamos cada comida.
  • Utilización del hilo dental como complemento al cepillo de dientes.
  • Evitar el consumo habitual de dulces y bebidas azucaradas. Tras la ingestión de un alimento con azúcar es muy importante cepillarse con dientes con agua en abundancia.
  • Acudir al dentista al menos dos veces al año como revisiones periódicas. No obstante, ante cualquier molestia, como la hipersensibilidad dental, la consulta con un profesional permitirá detectar y solucionar la dolencia antes de que pueda ir a mayores.

 

 

Ventajas del cepillo eléctrico

¿Cepillo de dientes manual o eléctrico?

Sin duda una de las grandes cuestiones con las que se enfrentan todos aquellos que se preocupan por mantener una correcta higiene dental. En este caso vamos a ver los puntos fuertes y débiles del cepillo de dientes eléctrico.

Ventajas del cepillo eléctrico

  • Su sistema de cabezales rotatorios permite retirar mayor cantidad de placa bacteriana (la mayor causante de caries y de problemas de encías).
  • Los dientes sufren menor desgaste en su superficie externa al presionar menos sobre las piezas dentales.
  • El tiempo de cepillado es mayor, favoreciendo así a la correcta limpieza. Existen modelos que emiten señales acústicas para dedicar más tiempo a una zona u otra.
  • En algunos modelos su sensor de presión evita el uso de una fuerza excesiva que podría  dañar la encía y el esmalte

Desventajas del cepillo eléctrico

  • Un precio más elevado que el cepillo de dientes manual.
  • Los usuarios a menudo no disponen de tiempo o paciencia suficiente para realizar un cepillado de cerca de dos minutos.
  • Su excesivo tamaño a veces lo convierte en un objeto demasiado incómodo para usar o transportar en el neceser.

Más de ochenta millones de personas en el mundo padecen halitosis crónica. El incómodo y desagradable mal aliento. Generalmente el origen del problema está en la lengua y las encías. Conoce cinco interesantes consejos para combatir esta afección común.

  1. Cepillarse los dientes tres veces al día.

Después del desayuno, comida y cena. Sobre todo antes de acostarse. Un cepillado adicional con bicarbonato de sodio dificulta el crecimiento de bacterias y reduce la acidez de la boca.

  1. Usar enjuague bucal

Ayuda a ocultar el mal olor. Sin embargo, si el origen de la halitosis es un problema dental sólo servirá para maquillar un poco la incómoda afección.

  1. Cepillarse la lengua

Sirve para eliminar los residuos acumulados en las papilas gustativas y pliegues de la lengua. Puede utilizarse para ello un raspador de lengua o un simple cepillo de dientes.

  1. Masticar una manzana, una zanahoria o un tallo de apio

Masticar frutas o vegetales frescos y crujientes favorece el flujo de saliva entre comidas. Además ayudan a arrastrar las bacterias que quedan en los dientes, lengua y encías.

  1. Visitar al dentista

Es el consejo más importante. Nadie como un profesional para averiguar cuál es el origen de nuestro mal aliento y que nos indique cuál es la medida más adecuada para ponerle fin.

Soluciones para no rechinar los dientes

El estrés o diversas condiciones médicas son algunos de los causantes del bruxismo. El desgaste excesivo de los dientes puede dar lugar a la necesidad de coronas, implantes o al uso de dentaduras postizas.

A veces las preocupaciones de la vida diaria nos las llevamos también a la cama. En lugar de conciliar el sueño no hacemos más que darle vueltas a nuestros problemas, apretando los dientes unos contra otros de manera involuntaria. Esta sería una de las causas más habituales del bruxismo.

Una dolencia provocada por el roce continuado de las piezas dentales, generalmente mientras se duerme. Es lo que popularmente se denomina rechinar los dientes. Puede generarse tras apretar unos contra otros o bien por el rozamiento de los dientes superiores con los inferiores de un lado a otro.

El resultado de esta acción, que se realiza sin intención, suele ser una incómoda y constante molestia en la mandíbula así como dolor de cabeza. Como generalmente se produce durante el sueño, resulta bastante difícil a quienes lo sufren ser conscientes de su problema.

Además de por el estrés, el bruxismo está relacionado también por las condiciones médicas de la persona. Cuando este rechinar de dientes es excesivo puede ocurrir que se rompa alguna pieza dental, se suelte o sufra tal desgaste que resulte necesario el uso de coronas, implantes o incluso el uso de dentaduras postizas.

Consejos para evitar rechinar los dientes

Protector nocturno

El dentista puede personalizarnos un protector nocturno que se ajuste sobre los dientes superiores. Su misión es la de proteger los dientes mientras se produce el bruxismo nocturno. La composición de estos protectores dentales suele ser de plástico.

Baño caliente

El agua caliente facilita la relajación de los músculos de la mandíbula. Por ello el baño tiene que realizarse antes de acostarse. Otro recurso válido es mojar una toallita en agua caliente y, tras escurrirla, pasarla la mandíbula en un suave masaje.

Hacer ejercicio

Como dijimos anteriormente, uno de los principales causantes del bruxismo es el estrés. Hacer ejercicio es una manera fantástica de reducir el estrés, además de práctica muy saludable.

Evitar morder objetos

Lo único que tienen que masticar los dientes es comida. La costumbre de morder bolígrafos u otro tipo de artículos duros hace que los músculos de la mandíbula se acostumbren a apretar. Algo que aumentará la posibilidad de que rechinen los dientes.

Recurrir a un profesional

Cuando se padece un estrés severo la terapia con un psicólogo o psiquiatra permitirá aliviarlo y con ello también el rechinar de los dientes.

Evitar comidas masticables

Cuando se padece bruxismo lo más recomendable es alejarse de alimentos que hacen trabajar bastante a la mandíbula, como las palomitas de maíz, un bistec o comer chicle.

 

 

Generalmente erupcionan entre los 17 y 21 años. Las molestias surgen cuando estas muelas emergen parcialmente a través de las encías, crecen torcidas o el maxilar carece de espacio suficiente para albergarlas.

 

El paso de los años da lugar a la llegada de las canas pero también del buen juicio. O eso se supone… Las muelas del juicio reciben este nombre porque suelen salir cuando se tienen entre 17 y 21 años, edad temprana en la que, teóricamente, cordura y sensatez empiezan a hacer mella en el comportamiento de las personas.

Se trata de terceros molares superiores e inferiores, los cuales están situados en el fondo de la boca. Cuando crecen sanas y con una posición correcta no causan ningún tipo de problema. Sin embargo, hay situaciones en las que el desarrollo de su crecimiento provoca ciertas dolencias.

 

Causas de las molestias provocadas por las muelas del juicio

  • Las muelas salen torcidas, siguiendo una dirección que no es la que debería.
  • Crecen únicamente de manera parcial a través de las encías pues no disponen de más espacio. Es posible entonces que una pequeña parte del tejido de la encía las cubra. A veces restos de comida quedan adheridos a este trozo de tejido y generan una infección en las encías.
  • Las muelas del juicio nacen muy atrás en la boca o bien tan apiñadas que resulta muy difícil poder hacer una correcta limpieza dental de la zona.
  • El maxilar o la mandíbula no poseen el espacio suficiente para que erupcionen de forma adecuada. Entonces se quedan retenidas en el hueso, impidiendo que puedan salir.
  • En ocasiones se forma un quiste que puede perjudicar al hueso o las raíces.

 

Síntomas de los problemas con las muelas del juicio

Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de problemas relativos a las muelas del juicio tienen que ver con personas que tienen entre 15 y 25 años. En estos casos suelen sufrir:

  • Dolores o rigidez en la mandíbula, cerca siempre de donde se encuentra una muela retenida.
  • Hinchazón o infección en la parte de tejido de la encía formado sobre la muela retenida.
  • Dolores producidos por la muela que sale en dirección equivocada y roza la lengua, la mejilla o la parte superior o inferior de la boca.
  • Caries o enfermedad de las encías al no existir espacio suficiente para poder limpiar la muela del juicio ni los dientes adyacentes.
  • Hacinamiento con los otros dientes.

 

Una vez que aparecen los síntomas resulta fundamental visitar al dentista para que examine la boca e indique el tratamiento más adecuado para cada situación. De esta manera evitaremos que las molestias se agraven aún más.

 

Qué es la sensibilidad dental

¿Sufren tus dientes cuando comes o bebes algo frío o caliente? ¿Y ante sabores dulces o muy ácidos? Se trata de la sensibilidad dental y es debido a que la dentina ha perdido su protección natural y los estímulos externos afectan a sus terminaciones nerviosas.

Disfrutar de un sabroso helado junto al mar, sentado en la playa mientras se contemplan las olas, es uno de esos placeres a los que poca gente puede resistirse. Sin embargo, hay personas a los que el frío del helado produce dolorosas punzadas al entrar en contacto con sus dientes. Sufren en este caso lo que se conoce como sensibilidad dental.

La dentina, la capa interior que rodea el nervio del diente, está protegida por el esmalte así como por las encías. Conforme va pasando el tiempo, el esmalte puede hacerse más fino o perderse y por lo tanto reduce su protección al diente. Lo mismo ocurre con las encías, que también se retraen, dejando más superficie dental al descubierto y facilitando así que los estímulos externos puedan afectar a las terminaciones nerviosas.

Los cambios de temperatura como el frío o el calor, al igual que los sabores dulces o muy ácidos producen entonces dolores en los dientes. Una especie de agudo pinchazo que nos hace llevarnos las manos a la mandíbula en un gesto inconfundible. Este dolor puede originarse incluso cuando abrimos la boca en invierno durante los días más gélidos. No debemos olvidar que la sensibilidad dental afecta a una de cada tres personas.

 

Posibles causas de la sensibilidad dental

  • Cepillado incorrecto de los dientes o con fuerza excesiva, pues puede dar lugar a pérdida de esmalte.
  • Uso de una pasta dentífrica excesivamente abrasiva.
  • Retracción de las encías por cepillado o enfermedades de las encías.
  • Consumo continuado de bebidas ácidas, como los refrescos y zumos, favorecen la erosión del esmalte y que la dentina por tanto pierda su protección.
  • Fracturas dentales por traumatismos o apretamiento (bruxismo).
  • Problemas de estómago como acidez o reflujo que degradan y deshacen el esmalte.

Recomendaciones para prevenir la sensibilidad dental

Para evitar que este tipo de sensibilidad pueda derivar en patologías más graves, la higiene bucal diaria es fundamental. Al realizarla tendremos que fijarnos en:

  • Utilizar dentífricos específicos para nuestra dolencia de dientes sensibles. Siempre debemos evitar cualquier tipo de pasta dental que posea blanqueantes abrasivos.
  • Utilizar cepillos de cerdas que no sean muy duras. El hilo dental para aquellos lugares de difícil acceso también es muy recomendable. Cambiar de cepillo trimestralmente es recomendable además para todo tipo de higiene bucal.
  • Evitar contrastes bruscos de alimentos fríos y calientes mientras comemos. Los alimentos ácidos como los cítricos favorecen el desgaste del esmalte, por lo que es mejor no consumirlos si tenemos sensibilidad dental.
  • Los alimentos azucarados tampoco son recomendables ni, por supuesto, el tabaco, que perjudica el esmalte y las encías.

 

Como recomendamos continuamente en la Clínica Ruiz-Capillas, la visita regular al dentista es la mejor prevención posible. Un profesional especializado ayuda siempre a solventar cualquier tipo de duda y nos advertirá y aconsejará sobre posibles problemas dentales.

Azucar y caries

Aumento de la placa bacteriana, caries o fracturas en los dientes son algunas de las consecuencias del abuso del consumo de azúcar. La prevención es el arma más efectiva para hacerle frente a estos problemas dentales.

Dicen que la moderación es el camino más saludable para llegar a una edad avanzada. Es decir, disfrutar de lo que nos ofrece la vida pero sin abusar de ello. Y es que, ya lo dijo el famoso médico Paracelso, en la dosis está el veneno. Incluso el agua, un elemento esencial para el ser humano, si se toma en exceso y muy rápidamente puede alterar el equilibrio de sales del cuerpo.

Por ello debemos saber controlarnos en todo lo relacionado con nuestra salud. El abuso del consumo de azúcar es uno de los problemas más habituales. Sobre todo en las fechas navideñas donde resulta casi imposible decir no a los numerosos dulces presentes en cualquier reunión a la que asistamos.

La dentadura es una de las partes del cuerpo más afectadas por el consumo excesivo de azúcar. Da lugar a que se produzca un incremento de la placa bacteriana, que aparezcan las caries o bien se fracturen los dientes. La visita regular al dentista permitirá tener controlado en todo momento el estado de nuestros dientes.

Efectos del abuso de azúcar en los dientes

Aumento de la placa bacteriana

La boca es un auténtico nido de bacterias hambrientas de azúcar. Muchas de estas bacterias resultan inofensivas, sin embargo otras no lo son tanto. El azúcar les hace generar un ácido que ataca a los dientes. Aunque el flúor o el calcio de los mismos le hacen frente, el ataque continuo termina debilitándolos. Una vez alimentadas con el azúcar se reproducen, acumulándose entre los dientes cada vez en mayor cantidad. La placa que se forma con esta acumulación termina endureciéndose, lo que complica su extracción.

Aparición de caries

Las bacterias de las que hablamos se cuelan por los diferentes huecos formados en los dientes por acción del ácido. Una vez allí, se hacen fuertes. Tanto que para poder limpiarlas hace falta la ayuda de un profesional. Se detectan normalmente gracias a las manchas, la sensibilidad dental o el clásico dolor de muelas. Otras veces es el propio dentista quien las descubre tras una simple inspección rutinaria.

Encías inflamadas

La placa acumulada en los dientes inflama las encías, aumentando así la sensibilidad dental. Si esto se produce de manera continuada da lugar a que el tejido se descomponga y la encía se retire, posibilitando entonces que alguno de los dientes pueda llegar a caerse.

Fracturas en los dientes

Además de por golpes accidentales, los dientes pueden fracturarse por causa del exceso de azúcar. El ácido generado del que hablamos antes debilita el esmalte, genera las caries y crea diversas grietas que, en función de su profundidad, pueden llegar a romper el diente.

Estos son las consecuencias más destacadas para los dientes de un consumo excesivo de azúcar. Una higiene dental diaria prevendrá estos problemas. No obstante, la visita regular al dentista servirá para tener controlado el estado óptimo de nuestros dientes y solucionar cualquier alteración que pudiesen sufrir.